Una Leyenda en Vuelo en el estudio del artista
La creación de

Una Leyenda en Vuelo

Bandera de España
Original

Óleo sobre lienzo tensado en bastidor, 36 × 24 pulgadas

El encargo

El Ala 23 del Ejército del Aire y del Espacio encargó este cuadro para conmemorar las 300.000 horas de vuelo alcanzadas por sus F-5.

El encargo debía incluir las tres principales variantes del F-5 utilizadas por los tres escuadrones o alas con mayor número de horas de vuelo.
F-5M – Ala 23, Base Aérea de Talavera la Real
RF-5A – 211 Escuadrón, Ala 21, Base Aérea de Morón
F-5A – 464 Escuadrón, Ala 46, Base Aérea de Gando

Uno de los F-5M del Ala 23 lucía una decoración especial en la deriva para conmemorar las 300.000 horas de vuelo. Por la relevancia de este avión y del hito que representaba, era fundamental reproducir fielmente esa decoración en el cuadro.

Composición

Los tres aviones se dispusieron en una formación vista de perfil para que los códigos de las unidades y los numerales elegidos se vieran con claridad. Se introdujo cierta perspectiva para transmitir movimiento y dinamismo. Como los aviones debían ser los protagonistas del cuadro, opté por un fondo sencillo. Unas nubes sutiles refuerzan la sensación de profundidad y perspectiva, a la vez que aportan contraste y realzan los aviones sin restarles protagonismo.

Maquetas de las tres variantes españolas del F-5 utilizadas como referencia para el cuadro
Preparación

Comencé construyendo maquetas a escala 1:48 de las tres variantes del F-5. Pinté cada una con las insignias y los distintivos de los escuadrones elegidos para disponer de referencias precisas.

La investigación sobre los aviones durante la construcción de las maquetas me permitió conocer mejor sus características y detalles.

Una vez terminadas las maquetas, las coloqué con la orientación y la inclinación que tendrían en la composición final y las fotografié, procurando que la luz incidiera desde la misma dirección en las tres.

Fotografías de referencia de aviones F-5 españoles y detalles de la cabina

Siempre que puedo, prefiero trabajar con maquetas, ya que permiten estudiar muy bien la forma general y las proporciones de un avión. También ayudan a comprender cómo incide la luz en las distintas superficies, curvas y estructuras de la aeronave bajo diferentes condiciones de iluminación. Todo ello contribuye a que el resultado sea más preciso y convincente.

Sin embargo, algunas maquetas tienen limitaciones a la hora de reproducir los detalles más pequeños, y nada sustituye a observar el avión real. En este caso, el cliente colaboró de forma extraordinaria, aportando abundante información y fotografías de referencia. Su ayuda fue fundamental para representar con rigor los detalles técnicos e históricos.

La cabina del F-5M ocupa un lugar destacado en la composición. Disponer de fotografías detalladas de esta zona, especialmente de imágenes con un piloto sentado en la cabina, resultó de gran utilidad para reflejar las proporciones y lograr una representación fiel.

El proceso pictórico

Mis lienzos se fabrican por encargo, a la medida que requiera cada obra, con una tela fina de primera calidad tensada sobre bastidores de madera dura. Esta construcción ofrece la máxima estabilidad, algo esencial cuando se dedican cientos de horas a un cuadro. Para esta obra, el lienzo se hizo de 36 × 24 pulgadas, un tamaño que permitía representar los tres aviones con un alto nivel de detalle.

Construyo el cuadro poco a poco, aplicando varias capas finas de óleo. Como la pintura al óleo tiene cierto grado de translucidez, cada nueva capa aporta profundidad, intensidad y definición a la imagen. Esta técnica permite desarrollar la obra gradualmente, con colores ricos y transiciones tonales sutiles. La prefiero a la aplicación de una única capa gruesa, porque ofrece un acabado más liso y permite trabajar con mucha más precisión. El resultado invita a detenerse en el cuadro y descubrir detalles minuciosos que no se consiguen con una técnica más directa.

Cuadro de los F-5 durante la fase de manchado
Primera capa: el manchado

Primero diseñé la composición y la presenté para su aprobación. Después trasladé cuidadosamente el dibujo al lienzo. Prefiero planificar bien el cuadro desde el principio y mantenerme fiel a esa idea inicial, en lugar de introducir grandes cambios en la composición durante el trabajo.

Una vez terminado el dibujo, apliqué la primera capa de pintura, una fase que suele denominarse «manchado». Esta capa inicial establece las formas, los colores y los valores tonales básicos de la composición. Como el cuadro se construirá mediante varias capas, en esta fase no es necesario desarrollar mucho los detalles. Su función es crear una base sólida sobre la que trabajar las capas siguientes.

Cuadro de los F-5 con las capas intermedias de óleo aplicadas
Capas intermedias

Por lo general, trabajo con tres o cuatro capas de pintura y una última fase dedicada a los detalles. Cada nueva capa aporta mayor profundidad y precisión.

En este punto del proceso, empiezo a aplicar óleos que se aproximan mucho más a los colores, matices y tonos de la obra terminada. A medida que avanza el cuadro, la imagen adquiere definición y resulta más fácil visualizar la composición final.

A estas alturas, el diseño general ya está establecido, lo que permite aplicar las últimas capas sin necesidad de introducir cambios importantes en la composición.

Cuadro de los F-5 durante la fase de detalles finales
Detalles finales

La última fase del proceso consiste en añadir los toques finales: líneas de los paneles, luces, rótulos técnicos y pequeños detalles que dan vida a los aviones.

La precisión es importante en todos mis cuadros, pero resulta especialmente crucial cuando la obra va a ser contemplada por los pilotos y el personal de tierra que han volado estos aviones, se han ocupado de su mantenimiento y han trabajado con ellos.

Primer plano del cuadro de los F-5 durante la fase de detalles finales

Cuidar hasta el más mínimo detalle ayuda a representar fielmente tanto los aviones como a las personas, la historia y la identidad de cada escuadrón.

Los pilotos de F-5 reciben parches distintivos que llevan en la manga para señalar hitos importantes de su trayectoria, como alcanzar las 1.000 horas de vuelo en este modelo. Al observar el cuadro de cerca, se aprecia que el piloto del asiento delantero lleva un parche azul que indica 1.000 horas en el F-5, mientras que el del asiento trasero luce uno rojo que acredita 2.000 horas de vuelo. Estos detalles sutiles reconocen la experiencia y la dedicación de las tripulaciones y aportan aún más autenticidad a la obra.

El grado de desgaste y envejecimiento que represento depende del avión y de su estado en servicio. En este caso, tras consultar con el jefe del Ala, el F-5M que encabeza la formación se pintó con un aspecto limpio y cuidado. Estos aviones se limpian y repintan con regularidad, por lo que un acabado muy deteriorado no habría reflejado su apariencia real.

Decoración conmemorativa de la deriva del F-5 durante su realización en el cuadro
Decoración conmemorativa de la deriva

Uno de los F-5M del Ala 23 recibió una decoración especial en la deriva para conmemorar las 300.000 horas de vuelo. El diseño incluía las tres variantes del F-5 representadas en el cuadro, junto con los emblemas de sus respectivas alas, creando un vínculo visual entre el pasado y el presente del avión en servicio.

Detalle de la decoración conmemorativa de la deriva del F-5

El diseño de la deriva se desarrolló de forma independiente y en paralelo al cuadro, y no quedó definido hasta las últimas fases del proyecto. Por eso, fue el último detalle que incorporé a la obra. Más allá de su función decorativa, se convirtió en un elemento esencial de la composición: reunía los distintos temas del cuadro y rendía un merecido homenaje al logro que se celebraba.

F-5M - Ala 23

El F-5M representado en el cuadro pertenece al Ala 23, con base en Talavera la Real. Es la variante más reciente del F-5 en servicio en el Ejército del Aire y del Espacio y se utiliza para la formación avanzada en combate aéreo y ataque a tierra. El avión elegido, el AE.9-01, ocupa un lugar especial en la historia de la aviación española. Fue el primer F-5 en entrar en servicio en el Ejército del Aire y, de forma extraordinaria, sigue operativo 57 años después, con el numeral 23-23 en el fuselaje.

En realidad, la decoración conmemorativa de la deriva se aplicó a otro avión, el AE.9-14. Sin embargo, por la importancia histórica del AE.9-01, se consideró que debía ser este el que apareciera en el cuadro con esa decoración especial. Esta pequeña licencia artística permitió reunir en una misma obra el avión de mayor relevancia histórica de la flota y el diseño creado para celebrar las 300.000 horas de vuelo.

Una Leyenda en Vuelo, óleo terminado que representa tres aviones F-5 españoles
El cuadro terminado

Una vez terminado el cuadro, la última fase es su conservación. En algunos casos, aplico un barniz de retoque para recuperar la riqueza de los colores que hayan perdido algo de intensidad durante el secado, especialmente los tonos oscuros. No siempre es necesario: depende de las características de la obra terminada.

Después, la obra debe reposar durante varias semanas para que el óleo siga endureciéndose y estabilizándose. Cuando la superficie ha endurecido lo suficiente, se puede aplicar un barniz final. Esta capa protectora realza la profundidad y la viveza de los colores, unifica el acabado y ayuda a conservar el cuadro durante muchos años.

Actos conmemorativos

El cuadro original se presentó oficialmente en un acto especial al término de una jornada de celebraciones. La ocasión reunió a más de 250 pilotos de F-5 de distintas generaciones para reconocer la extraordinaria trayectoria del avión y el hito de las 300.000 horas de vuelo. Fue un gran privilegio que la obra se presentara ante tantas personas que habían pilotado el F-5, impartido formación en él y trabajado en su mantenimiento.

Disfruté especialmente de este encargo por varios motivos. El F-5 siempre ha sido uno de mis aviones favoritos, y poder pintar tres variantes distintas en una misma composición fue un auténtico placer. También fue un enorme honor recibir el encargo de crear una obra para celebrar las 300.000 horas de vuelo del F-5. Poder contribuir, aunque fuera modestamente, a conmemorar un hito tan destacado de su historia de servicio fue un privilegio. Proyectos como este resultan especialmente gratificantes por los propios aviones y por la historia, las personas y los logros que representan. Poder plasmar y preservar esos logros a través del arte es uno de los aspectos más satisfactorios de mi trabajo.

Emblema conmemorativo de las 300.000 horas de vuelo del F-5
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